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¿Sabías que las condiciones ambientales afectan a la concentración?

Los exámenes de febrero acaban de pasar. Es hora de festejar los aprobados o de lamentarse de los suspensos. Como a principio de año, los propósitos de enmienda son típicos de estas fechas. Estudiar día a día, no dejar las cosas para el final, practicar ejercicios y acudir a tutorías; objetivos de cara a la segunda parte que sin cierta determinación difícilmente se cumplen. La pereza, el ocio o la demasiada confianza en el tiempo que queda hasta el siguiente examen normalmente juegan una mala pasada y empujan a los estudiantes a repetir los errores del pasado. Ya se sabe, por definición, en nuestra especie solemos tropezar varias veces en la misma piedra.

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No obstante, no toda la responsabilidad es del estudiante. El ambiente en el que se desenvuelve la actividad intelectual tiene mucho de culpa en la falta de concentración; también en otros aspectos que dificultan el estudio, como la aparición de dolores de cabeza o problemas en la vista.

Uno de estos factores del ambiente que complican las horas de estudio y hacen que la concentración se desvanezca al poco tiempo de sentarnos delante de los apuntes es la humedad. No sólo porque su presencia genere un olor desagradable o porque sintamos corrientes de aire frío que nos disperse la mente, sino porque el exceso de humedad en el aire lo contamina, con las consecuencias que este hecho trae consigo. Un aire contaminado provoca ambientes pesados y demasiado cargados que alimentan los dolores de cabeza o provocan sequedad de ojos. Problemas que obligan en muchos casos a abandonar el estudio.

De ahí la importancia que damos desde Murprotec a la creación de espacios de estudios adecuados, donde, además de iluminación, sillas y mesas confortables, las condiciones ambientales sean óptimas: ni mucho frío ni mucho calor y con un nivel de humedad controlado. Este último aspecto es más confuso de lo que parece, ya que no nos referimos a no tener goteras o filtraciones de agua, sino a algo más profundo y menos visible, pero más dañino si no se le pone solución a tiempo: humedades estructurales. Un tipo de problema de humedad que proviene del terreno y afecta a cimientos y muros, aunque también tiene algún que otro daño colateral en la salud: el agravamiento de enfermedades respiratorias, reumáticas o migrañas y problemas oculares, debido a la acumulación de agua en el aire.

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Una situación que no acompaña al estudio, como bien han podido comprobar los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, quienes piden a gritos la reparación de las humedades que están devorando el edificio. Y es que estudiar no es sólo cuestión de ganas o empeño, hay que asegurarse de proveer las condiciones adecuadas.

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