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¡Ojo! La humedad puede venir desde abajo

Hay veces en las que los problemas no se ven, pasan desapercibidos, pero ahí están. De forma más o menos latente, invisible, esperando el momento perfecto para aflorar a la superficie y empezar a provocar nefastas consecuencias. Probablemente ese momento idóneo es aquel en el que por nos viene a nosotros; cuando estamos de vacaciones, en los meses en los que más nos cuesta llegar a final de mes o cuando, simplemente, no tenemos ánimo para saltar obstáculos. La humedad por capilaridad es uno de estos problemas, sobre los que o se está atento a cualquier síntoma o cuando nos damos cuenta ya han hecho algún daño.               

La humedad por capilaridad llega  a la estructura de los edificios desde el terreno y por esta razón puede ser difícil encontrarla en un primer momento. Es como una caries, puede esconderse con facilidad, pero cuando da la cara las consecuencias son temibles. Este tipo de humedad que procede desde la tierra puede hacer acto de presencia en cualquier zona de la casa, aunque sean los garajes, bodegas y sótanos sus lugares más frecuentes. De ahí la importancia de acudir a profesionales ante el mínimo olor a humedad o una pequeña mancha de moho en una de las esquinas del suelo del sótano.         

Uno de los primeros síntomas visibles de la humedad por capilaridad son las manchas que aparecen en las paredes debidas a la presencia de moho, mal olor y la caída del yeso. Sin embargo, mientras estas consecuencias afloran, la humedad ha ido debilitando los muros desde sus cimientos. Todo ello es debido a la presencia de agua bajo el suelo, contenido en el terreno que rodea a la construcción. Agua que accede a la vivienda a través de la porosidad de los muros, gracias a su capacidad de absorción. Entonces, cuando nos encontramos con muros no impermeabilizados puede pasar que la humedad de la tierra ascienda desde ella hasta el edificio causando todos estos posibles daños.           

Por todas esas razones es bueno controlar los rincones y lugares más escondidos de nuestra vivienda, aunque no se trate de humedad, para ver si todo está bien. Si en uno de estos chequeos se encuentran señales de humedad no hay que desesperarse ni tomar decisiones precipitadas. La mejor actuación en estos casos es dejar las hipótesis propias a un lado y contar con la experiencia de profesionales antihumedad, como Murprotec, con garantía de 30 años en sus tratamientos y 60 años de trabajo a sus espaldas con soluciones definitivas contra la humedad.

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