10ª entrega Murprotec España: 25 años, 25 historias.
Durante más de 25 años, la iglesia de San Tirso, en Palas de Rei (Lugo), sufrió en silencio un problema invisible y persistente: la humedad. Lo que empezó siendo una molestia estructural terminó convirtiéndose en una amenaza para la salud de quienes la visitaban y para la conservación de un bien patrimonial que forma parte del alma del Camino de Santiago.
Año tras año, las humedades iban a más. Las paredes rezumaban, el retablo se deterioraba, el ambiente se volvía más y más cargado. “Era una sensación de incomodidad constante. Un mal ambiente que afectaba a los visitantes y generaba episodios de tos y problemas respiratorios”, recuerdan desde el ayuntamiento. A pesar de los intentos por solucionar el problema —inversiones en calefacción, pequeñas reparaciones— nada parecía funcionar de forma definitiva.
Una acción social con vocación de servicio
Fue entonces cuando se cruzaron los caminos. Desde Murprotec, ya se venía desarrollando una iniciativa de responsabilidad social corporativa centrada en la conservación de patrimonio histórico en Galicia. La iglesia de San Tirso, por su ubicación estratégica en el Camino de Santiago y por el estado avanzado de deterioro, se convirtió en candidata natural para esta acción.
Gracias a la mediación del alcalde y al conocimiento mutuo, se estableció un acuerdo que permitió a Murprotec actuar. Pero no se trataba de una obra cualquiera. “Esta iglesia tenía un problema serio”, recuerdan desde el departamento técnico de la compañía. “Los muros perimetrales, de más de un metro de espesor, estaban profundamente afectados por humedad por capilaridad, y el exceso de agua generaba incluso proliferación de hongos en el interior”.
Una solución eficaz y sin alterar la vida del templo
La solución pasó por la aplicación de una barrera química antihumedad. Una intervención compleja, ejecutada con precisión y cuidado. “Tratamos ambos lados del muro simultáneamente para asegurar la eficacia, pero lo más importante es que la vida diaria de la iglesia no se detuvo ni un solo día. Los peregrinos y feligreses siguieron entrando y saliendo sin notar apenas que estábamos allí”.
Esto fue especialmente valorado por los responsables de la parroquia. “Era fundamental no interrumpir las misas ni la actividad de la parroquia, sobre todo estando tan cerca del Camino. Lo logramos.”
Devolver la grandeza a un lugar sagrado
Hoy, la iglesia de San Tirso ha recuperado su estabilidad, su salud y su grandeza. Ya no hay manchas ni olor, ni mal ambiente. “El aire es otro. Y sobre todo, la gente puede venir a misa sin miedo, sin molestias. Eso es lo que más valoramos.”
Desde el ayuntamiento lo tienen claro: “Este tipo de intervenciones deberían formar parte del compromiso de todas las administraciones. El patrimonio no es solo historia, es identidad, es comunidad. Y Murprotec ha demostrado que se puede intervenir con rapidez, eficacia y sin alterar el entorno”.
Esta actuación se ha convertido en un acto de compromiso con la memoria colectiva de Galicia y con todos los peregrinos que cada día recorren ese tramo del Camino.
Te dejamos el enlace directo de la 9ª entrega Murprotec España: 25 años, 25 historias




