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¿Pelo encrespado? ¡No, gracias!

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Los días se alargan y las noches se acortan (hasta el día 21 de Junio, solsticio de verano). Desempolvamos las sillas de la terraza, las tumbonas del jardín y nos frotamos las manos pensando en la playa o la montaña en la que nos relajaremos después de un duro año de trabajo. Sol, buen tiempo y horas por delante para descansar.

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¿A quién le apetece pensar en la salud o el confort del hogar en esos momentos?

Cuando nos preparamos para las vacaciones o un periodo de descanso, lo que menos apetece es enfrentarse a problemas cotidianos y habituales del verano y sus características.

El aumento de temperaturas es bienvenido, pero también aumentan los problemas derivados de ello. Entre esos problemas se encuentra el mayor impacto de la humedad debido a la alta temperatura.

Ya hemos hablado en muchas ocasiones de los problemas graves que pueden surgir debido a las humedades. No podemos controlar el clima, pero podemos prevenir y corregir problemas de humedades en nuestro ámbito personal. Y los pequeños problemas también son una molestia.

Todos sabemos que el aumento de temperatura y la variación térmica no son especialmente buenos para nuestra salud y nuestro aspecto físico. Del mismo modo, sabemos que la humedad afecta a nuestro cuero cabelludo. Una humedad relativa baja reseca el pelo y una humedad demasiado alta lo encrespa. Todo el mundo ha sentido esa sensación de toalla siempre mojada al salir de la ducha. O la percepción de no haber logrado nada con nuestro pelo en ese última ducha.

En verano tendemos a relajarnos, merecidamente, y los problemas de humedades y las molestias que nos originan, aprovechan la oportunidad para crecer.

 

Salir a la terraza o el jardín, llegar a nuestra vivienda en la playa, y detectar que los muebles están hinchados y llenos de manchas, no es plato de buen gusto para nadie.

Como siempre, podemos atajar los problemas con soluciones rápidas y, a priori, baratas que nos dan la falsa sensación de alivio de haber acabado con las molestias. Lejos de solucionar los problemas de humedades, que nos incomodan y que dañan nuestro hogar, solo nos ponemos una venda que cuando se caiga (y siempre lo hace) solo desvelará más problemas, más gasto de dinero y tiempo.

Todos los problemas tienen una solución: se puede acabar con las humedades atacando a su origen.

La prevención y la atención a los síntomas de las humedades son un buen punto de partida, pero si queremos aprovechar de verdad nuestras merecidas vacaciones (y no volvernos a preocupar), los profesionales recomiendan atacar al origen del problema.

Detectar un problema de capilaridad y solucionarlo es mejor que utilizar una pintura antihumedad. Localizar el problema de condensación en nuestro baño y arreglarlo es mejor que gastarse un montón de dinero en caros champús antiencrespamiento.

La salud, el confort y el buen aspecto de tu hogar deberían ser tus únicas preocupaciones. El resto déjaselo a los profesionales.

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