Al rescate del arte pictórico

Sin prisa, pero sin pausa, la restauración y conservación de obras pictóricas ha ido cobrando mayor interés desde mediados del siglo XX, tanto por entes públicos como privados. Las grandes pérdidas ocasionadas en las dos guerras mundiales han concienciado a la población que, aún en tiempos de crisis, no puede dejarse de lado la rehabilitación de obras de arte, pues supondría la pérdida irreparable de lienzos que han sufrido el paso del tiempo, el tratamiento inadecuado y, en la mayor parte de los casos, intervenciones poco afortunadas que han colocado a estas obras en entornos con condiciones dañinas para su conservación.

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Para la protección del lienzo es de vital importancia conservar una temperatura y humedad moderada y constante. En el caso de que la humedad sea alta provocará que los materiales del lienzo aumenten su volumen, peso, relajamiento de los adhesivos y debilitamiento de las estructuras; así como el desarrollo de microorganismos y bacterias, de los que posteriormente hablaremos. En el mismo orden de cosas, si a un nivel de humedad alto le sumamos una temperatura elevada, la acción perjudicial se duplica y ocasiona pérdidas de volumen, resquebrajamiento, desconchones, degradación del color… En definitiva, el lienzo adopta un estado de sequedad.

Los microorganismos de los que hablábamos también alteran el papel, la celulosa, los tejidos y otros materiales que engloban el esqueleto de un lienzo. Pueden ser distintos tipos los hongos que se asientan en estos materiales; entre los más comunes estarían los xilófagos, los piojos de los libros y el pececillo de plata. Su capacidad de destrucción puede ocasionar alteraciones cromáticas, desvirtuando la imagen real de la obra de arte. También pueden afectar a los componentes de las estructuras, véase la madera, o incluso descomponer los componentes que forman el tejido del lienzo.

Tanto los problemas de humedad por capilaridad como los de infiltración y condensación crean un hábitat perfecto para que los microorganismos y bacterias nazcan y proliferen. De este modo, materiales delicados como el de los lienzos son vulnerables a la humedad y reproducen los efectos negativos ya mencionados. No obstante, sino atendemos al cuidado y a la reforma del espacio en el que se ubican tales bienes, se estropearán y se pondrá en riesgo la estructura y la estética del lienzo como la salud de las personas.

En este sentido, con el fin de conservar y mantener en buen estado nuestro patrimonio artístico, Murprotec, empresa líder en Europa en el sector contra la humedad, diagnostica el origen del problema y propone y aplica soluciones definitivas. Una vez localizado el núcleo, la patología específica y su solución, las obras pictóricas que tengamos en nuestros hogares no sufrirán ningún daño más en su estructura y en sus materiales.

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