23ª entrega Murprotec España: 25 años, 25 historias.
En el sur de Extremadura, en la tranquila localidad de Monesterio, se alza una vivienda centenaria cargada de historia familiar y valor sentimental. La casa, heredada por María del Rosario, sufría un grave problema de humedad por capilaridad que amenazaba seriamente su conservación y hacía casi imposible disfrutarla con normalidad.
Las construcciones tradicionales de la zona —con muros de barro y tapial, pozos cercanos y un subsuelo con alto nivel freático— llevan décadas padeciendo el mismo problema. “Aquí la humedad viene de abajo”, explicaba la propietaria. “En toda la calle hay pozos y el mío está lleno. Había tanta agua que parecía imposible combatir la humedad. Y yo no quería renunciar a esta casa que tanto significa para mí”.
Un diagnóstico técnico preciso para un caso de humedad complejo
Cuando el equipo de Murprotec analizó la vivienda, se encontró con una estructura especialmente exigente desde el punto de vista técnico. Como ocurre en muchas casas antiguas de Extremadura, la entrada principal se sitúa a una cota más alta que la parte posterior, generando una pendiente interior de hasta 35 centímetros.
A esta particularidad se sumaban varios factores determinantes: viviendas colindantes a distinta altura, un pozo filtrante en el fondo de la parcela y muros de entre 60 y 80 centímetros de espesor, construidos mayoritariamente con barro. Todo ello exigía una intervención altamente especializada, respetuosa con la arquitectura original y pensada para garantizar una solución duradera contra la humedad.
Tratamiento de humedades en arquitectura tradicional de barro
Para Murprotec, el proyecto supuso un auténtico reto técnico. La arquitectura de barro requiere un tratamiento específico que permita sellar y reforzar la estructura sin comprometer su transpirabilidad, evitando que la humedad vuelva a ascender desde el terreno.
Con el pozo lleno y el subsuelo completamente saturado, fue imprescindible colmatar correctamente toda la base de la vivienda. El tratamiento se llevó a cabo entre 2021 y 2022 y, debido al gran espesor de los muros, el proceso de secado se prolongó entre 12 y 18 meses.
Tras las catas y mediciones finales, los resultados confirmaron el éxito de la intervención: los niveles de humedad se situaron por debajo del 6 %, el estándar que certifica que la humedad por capilaridad quedó definitivamente eliminada.
Una casa seca, recuperada… y una propietaria feliz
Al finalizar el proceso, el testimonio de María del Rosario reflejaba el verdadero alcance del proyecto: “Gracias a este tratamiento tenemos ganas de levantar y de hacer cosas. La casa está seca y ya es la casa de mis sueños. Parece que hay calefacción puesta por el ambiente seco y agradable que se respira. Estoy enamorada de ella. Murprotec me ha hecho más feliz porque el problema se ha erradicado”.
Esta intervención demuestra que tratar la humedad en casas antiguas no solo significa salvar una estructura, sino devolver vida, confort y tranquilidad a hogares con un enorme valor histórico y emocional, como esta preciosa vivienda centenaria de Monesterio.
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