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Edificio inteligente, edificio eficiente

La programación televisiva se ha llenado de espacios dedicados al hogar. Gente que enseña sus casas espectaculares, arquitectos y diseñadores que cuentan las últimas tendencias en construcción y decoración o famosos interioristas y paisajistas que nos dan las claves para aprovechar al máximo los espacios y sus cualidades. Un sinfín de novedades y trucos para hacer de nuestra vivienda un lugar especial y único. Aunque algunos tengamos que buscar la opción low cost de los enseres y métodos de diseño que nos enseñan para estar a la última, cada vez más mostrar dónde vivimos está de moda. Más aún si la construcción en la que desarrollamos nuestro día a día es prefabricada, está completamente domotizada o es 100% eficiente. Resulta que más que la decoración, lo que interesa es la simbiosis entre construcción y tecnología. Ahora los edificios son inteligentes.

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No es una metáfora ni una humanización, los edificios inteligentes existen; son construcciones que integran nuevos aspectos relacionados con la energía y la tecnología que de forma sincronizada permiten sacarle el máximo partido al concepto de eficiencia. Es decir, se trata de un edificio capaz de hacer mucho más con los mínimos recursos. Podemos equiparar la eficiencia a la simplicidad, unido a la flexibilidad y a la capacidad de proyectar de cara al futuro. Esto viene a decir que no es más eficiente lo más complejo o moderno electrónicamente hablando, aunque es cierto que un edificio es más inteligente si alberga en su electrónica y tecnología estas cuatro patas: seguridad, comunicaciones, apoyo logístico y automatización de procesos.

Y es que un edificio inteligente regula la temperatura del interior según las condiciones climáticas del exterior. También es capaz de aprovechar mejor la energía y facilita mucho el día a día con la automatización de procesos como el cierre de puertas y ventanas o el funcionamiento de las alarmas. Ahora bien, por mucho que sepa estas construcciones tan de moda, al englobar los conceptos de eficacia, eficiencia y sostenibilidad, seguramente no detecten el nacimiento de una colonia de hongos o el peligro que esto puede suponer para la salud que allí habitan. Y, en el caso en el que sí que alertaran de esta invasión, probablemente habría que asistirle con la solución. Esto siempre y cuando, por ejemplo, un exceso de humedad en el interior de los muros no estropee todos estos mecanismos, que en la mayoría de los casos son eléctricos. Hasta los más listos pueden verse afectados por un problema de humedad.

Cuando esto ocurra, los listos tenemos que ser nosotros y recurrir sin miramientos a los profesionales más adecuados, al menos aquellos que garanticen sus servicios en el tiempo y nos aporten una solución definitiva. Por eso, si somos listos, es mejor llamar a Murprotec.

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