Madrid, 6 de febrero de 2026. – Las lluvias intensas que se están registrando estos días en distintas zonas de España están provocando incidencias visibles en infraestructuras y espacios urbanos. Más allá de estos efectos inmediatos, la bajada de temperaturas, la acumulación continuada de agua y la saturación del terreno pueden facilitar la aparición de humedades en viviendas y edificios, un fenómeno menos evidente que conviene analizar desde un punto de vista técnico.
Cuando el suelo absorbe grandes cantidades de agua en un corto periodo de tiempo, aquellas construcciones que no cuentan con sistemas adecuados de impermeabilización pueden verse afectadas por un aumento de la humedad en sus elementos constructivos. Esta situación puede derivar en patologías como la humedad por capilaridad en plantas bajas o filtraciones laterales en espacios en contacto directo con el terreno, como sótanos, garajes o trasteros. La condensación también es una patología más recurrente si cabe en los meses de invierno.
Capilaridad, filtraciones y condensación: patologías asociadas a la lluvia y la humedad
La humedad por capilaridad se produce cuando el agua presente en el subsuelo asciende por los muros, pudiendo generar manchas, eflorescencias salinas o desprendimientos de revestimientos. Por su parte, las filtraciones laterales están relacionadas con la presión del agua acumulada en el terreno, que puede penetrar de forma lateral en muros soterrados (bajo cota) si estos no están correctamente construidos.
A esta situación se suma otro factor habitual en periodos de lluvias prolongadas: el incremento de la condensación interior. El contraste térmico entre el exterior húmedo y frío y el interior cálido de las viviendas favorece la acumulación de humedad ambiental, lo que puede propiciar la aparición de moho en paredes y ventanas, así como una sensación persistente de ambiente cargado y frío.
Impacto en la edificación y en la calidad de vida
Desde un punto de vista técnico, la presencia continuada de humedad puede afectar tanto a la durabilidad de los materiales constructivos como a la calidad del ambiente interior de las viviendas.
La salud es una de las afecciones más alarmantes si aparecen las humedades en espacios cerrados. Vivir o pasar mucho tiempo al día en un ambiente con humedades, provoca problemas respiratorios, dolores musculares y afecciones reumáticas, entre otras patologías. Afecta en mayor o menor medida a todas las personas que las padecen, pero deben tener mucho más cuidado si cabe los colectivos inmunodeficientes, los ancianos, las embarazadas o los niños.
Por este motivo, los especialistas recomiendan prestar atención a las señales que puedan indicar la existencia de un problema de humedad durante episodios de lluvias intensas y actuar de forma preventiva. Un análisis adecuado permite conocer el estado real del edificio o la vivienda y evitar intervenciones incorrectas o innecesarias.
Jesús Olivares, jefe técnico de Murprotec (multinacional dedicada al tratamiento de humedades estructurales y mejora de la calidad del aire en interiores), expone que “cada edificio presenta unas características constructivas específicas, por lo que no todas las humedades tienen el mismo origen ni requieren las mismas soluciones. En contextos de lluvia y humedad persistentes, lo más prudente es consultar con un profesional cualificado que pueda evaluar el estado de los muros y determinar si existe una patología estructural asociada”.



