El abandono no es la única causa del deterioro de los edificios

La falta de mantenimiento y el abandono es una de las principales causas que provoca el deterioro de los edificios. Un hecho que se hace más palpable cuando las construcciones deben ser cuidadas por las instituciones públicas o privadas, en estos tiempos más preocupadas por otros asuntos. Sin embargo, es mucho lo que nos jugamos, ya que parte de nuestro patrimonio está en juego. Un ejemplo de esto es la Cartuja de los Monegros, en Zaragoza, donde más de 2.000 metros de pinturas de Manuel Bayeu están abandonadas. Muchas de ellas, según publica el Heraldo.es, sin opción a ser restauradas por la humedad.

 

Pinturas en el interior de la Cartuja. Javier Blasco. Foto publicada en Elheraldo.es

Pinturas en el interior de la Cartuja. Javier Blasco. Foto publicada en Elheraldo.es

Este fenómeno es uno de los que más culpa tienen en la pérdida de obras monumentales en nuestro país. En el caso de la Cartuja aragonesa son las pinturas las que se han llevado la peor parte, a pesar de ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 2001; aunque hay multitud de edificios históricos y artísticos de relieve repartidos por la geografía española que tienen otro tipo de problemas, aun teniendo como denominador común su origen: la humedad. Ya sean pinturas caídas, muros agrietados o cimientos y estructuras débiles, la humedad en pocas ocasiones se libra de la responsabilidad.

Más aún cuando la conservación o el mantenimiento no son los adecuados. Ya que si se tomaran en cuenta los síntomas provocados por los problemas de humedad estructural podríamos actuar contra ella antes y así evitar males mayores. En el caso de la Cartuja de los Monegros muchas de sus pinturas son irrecuperables; no obstante, son muchos –más de los que quisiéramos- los edificios que no ocupan el sitio que deberían en nuestra historia y patrimonio por un mal mantenimiento. En situaciones como esta desde Murprotec queremos incidir en la importancia del diagnóstico, ya que así nos aseguramos un tratamiento seguro y definitivo, que no sólo repare los desperfectos generados por el exceso de humedad, sino que también garantice que no volverán a aparecer.

Lo mismo en nuestro lugar de trabajo o vivienda. Al menor síntoma, es mejor llamar a los profesionales adecuados para evitar los lamentos posteriores. Tenemos que tener en cuenta que la humedad no sólo provoca desperfectos y deterioro en los edificios, sino que nuestra salud también puede resentirse. Por ello, una vez más, no hay que dejarlo pasar. En Murprotec siempre estamos alerta.

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