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Consérvese en lugar seco

“Consérvese en lugar seco”

Seguro que hemos leído esta frase en el envoltorio donde se nos recomiendan las instrucciones de almacenaje de algunos alimentos. Seguro que también nos suenan frases como: “consérvese en lugar frío”, “evitar exposición a la luz”.

La gran mayoría de los alimentos, quizá exceptuando las conservas, se ven afectados por las condiciones ambientales, al igual que nos pasa a nosotros. Además, muchos de los alimentos de nuestra dieta mediterránea son de temporada, es decir, que su caducidad es mucho más rápida que productos enlatados o manufacturados.

Pan con Moho por humedades

También sabemos que hay productos frescos, sobre todo frutas y verduras, que no solemos conservar en el frigorífico y que debemos consumir en el menor tiempo posible para sacar su máximo sabor. Aunque también somos conscientes de que muchas veces almacenamos estos alimentos en lugares poco adecuados.

Los alimentos frescos contienen gran cantidad de agua. La pérdida de ésta garantiza que el producto se va a echar a perder, pero el exceso de agua tampoco es bueno. Cuando los alimentos ganan porcentaje de humedad pueden pudrirse, facilitar el crecimiento de organismos poco deseables —como el moho— o perder gran parte de su sabor y propiedades.

Como hemos visto en muchas ocasiones, armarios, bodegas y habitaciones sin luz ni ventilación, son lugares dónde las humedades se sienten como en casa. Y no es casualidad que esos mismos lugares sean los elegidos para guardar aquellos alimentos que no necesitan refrigeración.

Hay ciertos síntomas que nos indican la presencia de humedades en los lugares de almacenaje. La pérdida de color de los alimentos, su tacto más blando, los olores o incluso la aparición de raíces (a todos nos suenan esas patatas llenas de protuberancias), aunque muchas veces esperamos a cocinarlos y es entonces cuando decimos eso de: “esta vez no me ha salido tan bueno”.

La calidad de los alimentos que cocinamos influye de manera directa en nuestra salud, es por ello que deberíamos hacer el mismo caso a las humedades en esas partes de nuestra vivienda en la que no dormimos o hacemos nuestra vida, pero que almacenan productos que vamos a comer.

Es fácil recurrir a métodos tradicionales, como las bolas anti-humedad, que tienen nulo efecto sobre el origen de las humedades y que solo sirven para que gastemos dinero y nos dé una falsa sensación de higiene.

Contar con la ayuda de expertos para diagnosticar y aplicar la solución adecuada a tu problema de humedades es la mejor vía para acabar con el deterioro anticipado de los alimentos.

¡Disfruta de todo el sabor de tu comida y olvídate de los problemas de humedades!

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