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Sales antihumedad: ¿realmente funcionan?

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Las sales antihumedad son uno de esos típicos remedios que parecen perfectos pero en realidad no solucionan nada. Confiar en este método para solucionar la humedad de nuestra vivienda no es para nada lo adecuado que podríamos pensar, a pesar de que su uso está extendido y es habitual que gente en la que confiamos nos lo recomiende.

Las sales antihumedad son en realidad sales higroscópicas, es decir, sales con una capacidad de atracción y absorción del agua muy alta. Al colocarlas en un lugar que sufra de humedades, entrarán en acción y captará la humedad hasta reducir la humedad relativa del aire de la habitación donde se encuentren. Esto solo servirá para bajar esos niveles de humedad concretos y jamás solucionará totalmente un problema de humedades en techos, paredes o sótanos.

bolas antihumedad

Usar sales sin haber evaluado cuál es nuestro problema y cómo se ha originado (es decir, sin saber si tenemos un problema de humedades por condensación, por inflitración o por capilaridad, ni cómo de grave es, si ha afectado a la estructura de nuestra vivienda, por ejemplo) solo nos hará gastar más y más dinero en sales, que tendremos que reponer a medida que se vayan gastando, mientras las humedades siguen haciendo de las suyas sin que podamos hacer nada.

 

No solo eso, sino que además las sales de este tipo pueden traer problemas serios de salud. Aunque no son especialmente tóxicas, sí que provocan irritaciones en las mucosas del cuerpo humano, como pueden ser los ojos, la nariz o la boca. Respirar el polvo que desprenden o manipularlas sin cuidado nos pueden hacer acabar en urgencias, pero sobre todo hay que mantenerlas fuera del alcance de los niños, porque los más pequeños de la casa son también los más propensos a sufrir las consecuencias de estos productos y, al final, podemos crear más problemas de los que ya teníamos. Así, si no queremos arriesgarnos a tener un problema de salud adicional, además de los que traen consigo las humedades, es mejor olvidarnos de las sales antihumedad porque son solo un parche que no ataca a la raíz.

La respuesta a las humedades, la mejor forma de acabar con ellas, no es comprar ningún remedio mágico por nuestra cuenta y riesgo, ni dejarnos aconsejar por gente que, aunque sea de nuestra confianza, no es experta en este tipo de problemas de hogar. Lo más importante para acabar con estos inconvenientes, para evitar las paredes que se desconchan, para no tener nunca hongos en nuestra casa, para evitar agravar problemas de alergias, es consultar a un experto que sea capaz de localizar y evaluar apropiadamente las humedades que tenemos y que, en lugar de recomendarnos sales o pinturas, que solo funcionan a corto plazo, sea capaz de asesorarnos y darnos el diagnóstico  que acabará con las humedades de una vez por todas.

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