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Por qué la pintura antimoho no es efectiva

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La pintura antimoho es una de las opciones inefectivas que se nos presentan cuando nos encontramos con un problema de moho en las paredes o el techo de casa. La facilidad con la que podemos acceder a este producto en muchos comercios convierte a este tipo de pintura en una candidata a solucionar todos nuestros problemas con los hongos de la humedad… hasta que nos damos cuenta de que no es suficiente y que hemos perdido un dinero que no vamos a recuperar para que el moho siga ahí, afeando nuestra vivienda y amenazando nuestra salud, sin que encontremos una respuesta definitiva.

El moho es uno de esos organismos que empiezan siendo simplemente molestos pero que pueden terminar poniéndonos en un aprieto. Estéticamente, tener estos hongos en algún rincón de casa es poco recomendable, con sus colores oscuros y sus olores desagradables, y eso debería bastar para enfrentarnos a ellos, pero la cosa se complica cuando entra en juego nuestra salud y la de los que nos rodean. Exponernos a alergias, irritación de ojos y nariz e incluso a enfermedades respiratorias graves por culpa de los hongos es un riesgo que no debemos contemplar bajo ningún concepto, en especial si convivimos con niños, ancianos o embarazadas, para quienes la situación es todavía más peligrosa.

Pintura antimoho

Así, cuando toca erradicar el moho, consultar a un conocido o buscar en Internet puede llevarnos a una conclusión errónea. Entre las soluciones que no solucionan, está la pintura antimoho. Utilizar pintura antimoho supone ponernos manos a la obra en nuestra propia casa. Para aplicarla, es necesario que dediquemos tiempo y sudor a limpiar las paredes a fondo antes de que nos toque aplicar capas y capas de esta sustancia en las zonas afectadas… y, finalmente, después de todo el esfuerzo que habremos hecho, el moho volverá porque esta no es una solución definitiva, no ataca al problema de raíz y solo supone cubrir el verdadero origen de la aparición de los hongos: la humedad, una humedad en nuestra casa que necesitaremos identificar como humedad por condensación, humedad por infiltración o por capilaridad para asegurarnos de que vamos a tratarla de la forma adecuada.

La única manera de tener la certeza de que vamos a acabar con el moho en casa es ir directamente a por su hábitat natural: las humedades. Ponernos en las manos de un equipo de expertos en humedades, en lugar de recurrir a otros remedios que tampoco funcionan como las sales antihumedad, nos garantizará un análisis de la situación pormenorizado, que llegue hasta el fondo de la cuestión, para poder tratarlo a fondo y dejar nuestra casa como nueva, con la seguridad de que no vamos a encontrarnos en una situación similar nunca más.

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