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Los problemas de humedades en Sevilla

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La siguiente parada en nuestro viaje por las provincias andaluzas, recae en la que probablemente sea la más conocida a nivel internacional: Sevilla.

Sevilla
La provincia andaluza y su capital hispalense son ampliamente reconocidas en el panorama internacional, no solo por las características comunes a sus vecinas de comunidad: el clima suave de invierno, la buena gastronomía y el carácter amable y cercano de sus gentes. La capital sevillana, además, ofrece un recorrido cultural e histórico fuera de lo común.

Prácticamente todo el casco central de la capital hispalense está compuesto por edificios antiguos, iglesias de corte románico y edificaciones que adornan el patrimonio histórico de la ciudad.

La Giralda, el edificio más representativo de la ciudad y uno de los más emblemáticos del país, es el abanderado de otra serie de construcciones magníficas que le otorgan ese halo mágico a la ciudad.

Además, y como ocurre en las ciudades vecinas, Sevilla goza de un suave y poco lluvioso invierno, aunque un verano muy cálido que solo se ve atenuado por las estrechas callejuelas de su centro, que regalan sombra a los miles de turistas que pasean por sus calles.

Sin embargo es fácil observar deterioro en fachadas y en no pocos monumentos y edificios notables que abundan en la capital sevillana. El descascarille de las pinturas o las manchas son más comunes de lo que se podría presuponer por las escasas precipitaciones de la ciudad (que es difícil que supere el 60% de humedad relativa).

Al igual que ocurría con Cadiz, Sevilla está construida sobre un lecho de ríos subterráneos y además el suelo arcilloso sobre el que está edificada la ciudad facilita el acceso del agua por capilaridad.

No fue hasta 1979 que se aprobó una normativa para los aislamientos térmicos, fecha muy posterior a la de la construcción de la mayoría de los edificios, es por ello que las deficiencias en el aislamiento, la presencia de materiales de construcción no impermeables y la falta de prevención de la transpiración y humedad exterior, crean todos estos problemas.

No menos alarmante es el dato de que el 60% de los edificios presentan este tipo de problemas, que no solo afectan al patrimonio histórico, sino que lo hacen con viviendas y establecimientos públicos.

Aunque la solución no es sencilla, siempre existe la opción de atajar los problemas de humedades desde su origen, con buenos sistemas de impermeabilización que los expertos en estos tratamiento llevaban implementando desde hace años.

No nos dejemos engañar por el sol y los cielos despejados, porque muchas veces lo que no vemos es lo que causa más problemas.

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