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La cocina es mejor sin excesos

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en Blog, Hogar, Humedades, Salud

Pasa a veces que las galletas quedan reblandecidas nada más abrir el paquete. Lo mismo puede trasladarse a las patatas fritas, los cruasanes y hasta el pan. Normalmente achacamos este hecho a que no cerramos bien el envoltorio o que no conservamos estos alimentos de forma adecuada. Sin embargo, la causa va más allá de olvidar un paquete de pastas abierto durante algunas semanas. En las zonas más húmedas o en aquellas cocinas donde la condensación se acumula provocando altos niveles de humedad es frecuente que los alimentos se reblandezcan más rápidamente que en las viviendas sin estos problemas.

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Un truco casero para poder aprovechar estos alimentos que tanto nos gustan y no tener que renunciar a ellos, ni tampoco tener que tirarlos a la basura por su mala conservación, es introducirlos un poco en el horno caliente. De esta forma, las galletas, las pastas o pasteles recuperan su textura más o menos crujiente. Para obtener un resultado aún mejor, podemos salpicar el alimento con leche con la ayuda de un difusor de líquidos. Una forma sencilla de recuperar la ensaimada, la tarta o las pastas que nos compramos un día por capricho.

No obstante, ésta no deja de ser una solución casera que funciona a nivel superficial. Pues no podemos estar todo el día encendiendo y apagando el horno, por el gasto que provoca, ni deberíamos soportar las demás consecuencias que un exceso de humedad tiene en el hogar, tanto dentro como fuera de las cocinas. En ellas, además de los alimentos puede provocar la caída de azulejos, la aparición de vaho en los cristales o la pudrición de los muebles de madera. En su exterior, podemos trasladar estos problemas y sumarles algunos más, como el mal olor, el deterioro de los muros y paredes o la desaparición del confort y el bienestar del hogar.

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Así que aunque un golpe de horno pueda salvarnos una empanada que compramos ayer,  es mejor arrancar el problema de raíz y evitar que los alimentos se estropeen, y algunas consecuencias más. De este modo, si las galletas se reblandecen en seguida y, además, los cristales de las ventanas de la cocina están permanentemente empañados habría que pensar en diagnosticar si padecemos o no un problema de humedad estructural. Para ello, ni horno, ni demás remedios caseros que poca garantía nos dan a largo plazo; lo mejor, para salir de dudas es contar con la experiencia y el saber hacer de profesionales del sector, como es el caso de Murprotec.

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