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Las humedades en paredes

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Las humedades en paredes son un quebradero de cabeza que puede traernos problemas muy graves si no los atajamos a tiempo. Las paredes son uno de los elementos constructivos básicos de cualquier edificio, pieza clave de la estructura que cumple funciones tanto arquitectónicas como estéticas. El cuidado y mantenimiento de las paredes es clave para la salud general de cualquier edificio y es en este contexto donde aparece uno de los problemas más comunes, capaz de degradar cualquier lugar si no se pone coto a su expansión. Hablamos de las humedades. Una de las consecuencias más extremas de las humedades en paredes es el desgaste que provoca en los materiales de construcción y en las juntas. La degradación de estos elementos pone en peligro la estructura misma de los edificios donde aparecen, con el consiguiente peligro para sus habitantes. Las humedades en paredes pueden aparecer en cualquier punto de las mismas, se encuentren donde se encuentren. Por ejemplo, en sótanos, semisótanos y garajes, donde suelen aparecer con mucha frecuencia debido a la tierra húmeda que muchas veces se acumula al otro lado de los muros. Esta tierra húmeda en contacto permanente con las paredes es la causante de que el agua atraviese los muros y provoque las humedades en estos espacios por debajo del nivel del suelo. No siempre tiene por qué ser por tierra húmeda, también puede deberse a la absorción de agua subterránea, pero el resultado será el mismo: los materiales porosos se impregnan del agua y eso da lugar a las humedades. humedad en las paredes En plantas bajas pero por encima del nivel del suelo, las humedades empiezan a presentar distintas tipologías. Para tratar con efectividad las humedades, es necesario conocer de qué tipo son. Habitualmente, cuando las humedades en paredes aparecen en la parte más baja, suele tratarse de un problema de capilaridad. Sin embargo, cuando las humedades aparecen en las esquinas o bajo las ventanas, es probable que nos estemos enfrentando a un problema de condensación. Seguir subiendo plantas en el edificio no va a hacer que nos libremos de las humedades, pues en los pisos altos aparecen del mismo modo que en las paredes de los pisos bajos. Como decíamos en el párrafo anterior, es importante conocer el tipo de humedad que sufrimos para poder llevar a cabo las acciones pertinentes. Existen tres tipos de humedades: por condensación, por capilaridad y por infiltración. La condensación aparece cuando realizamos actividades diarias como ducharnos o cocinar en un espacio con una ventilación que no sea la óptima. La humedad por capilaridad sube por los cimientos y muros gracias a los elementos constructivos permeables. La humedad por infiltración surge en sótanos, garajes o viviendas construidas por debajo del nivel del suelo cuando el agua de la tierra exterior se infiltra lateralmente hacia el interior. 

Los problemas de las humedades en paredes

Los problemas que generan las humedades en paredes son muchos, muy variados y de distinta peligrosidad. En general, no nos conviene ninguno de ellos, pero hay algunos inconvenientes que tienen más importancia que otros. Por ejemplo, el que es más sencillo de detectar, el que salta a la vista, es el que afecta al aspecto y estética de nuestra casa o de cualquier otro edificio. A nadie le gusta tener manchas de humedad ni en el interior ni en el exterior, pero casi podríamos llamar a este un problema menor en comparación con los otros a los que nos exponemos cuando tenemos humedades en las paredes. Los desconchones y desprendimientos en las paredes son el primer indicador de que algo no va bien, una primera señal de alarma ante lo que se nos viene encima. Las humedades son también una fuente de problemas de salud, y se ha demostrado que los ambientes húmedos están relacionados con distintas enfermedades respiratorias, como puede ser la rinitis o el asma. Las humedades en paredes traen también consigo a unas visitas no deseadas en forma de hongos, moho y proliferación de ácaros. Estos organismos no son dañinos para el ser humano en primera instancia, pero cuando aparecen en habitaciones donde hacemos vida son fuente de problemas muy graves, pues contribuyen a empeorar los síntomas de alergias y otras enfermedades que afectan al sistema respiratorio. Especial cuidado debemos tener en caso de embarazo y en los meses posteriores, pues los recién nacidos y las premamás son propensos a tener problemas de derivados de las humedades, como también lo son ancianos o personas con problemas previos. Solucionar las humedades y evitar exponer a los más débiles a ellas está en nuestra mano. Una inversión en prevención o reparación puede evitarnos

Combatir las humedades con garantías

En la era de la información, con Internet tan a mano, es normal que intentemos afrontar los problemas que nos surgen en casa de forma autónoma, buscando datos por nuestra cuenta. Los remedios milagrosos para humedades que podemos encontrar suelen ser poco efectivos en realidad. Los hay de todos tipos, algunos de más fácil instalación y otros más compleja, los hay más baratos y más caros, pero todos tienen en común su inefectividad en el largo plazo. Las bolas antihumedad, la pintura antimoho, las obsoletas cámaras bufas o la instalación de ventiladores y respiraderos son solo parches que no van a evitar que las humedades de las paredes sigan apareciendo y causándonos inconvenientes. Es por esto que lo ideal es contactar con expertos en el tratamiento de humedades. Ellos son quienes determinarán con garantías el tipo de humedades que padecemos en nuestro hogar y que demostrar la importancia que tiene un buen diagnóstico es capital para erradicar las humedades de nuestras paredes.

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