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Humedades en fachadas

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Las humedades en fachadas son uno de estos inconvenientes que pueden surgir en cualquier edificio. Aunque se utilizan con cada vez mayor frecuencia materiales impermeables para protegerlas, son muchos los edificios que no cuentan con ellos, ya sea por la razón que sea, desde haber sido levantados antes de que fuesen de uso común hasta no estar correctamente acondicionados.

De todos los elementos constructivos, las fachadas son aquellos que saltan a la vista desde el primer momento. Las hay funcionales, las hay tradicionales, las hay protegidas por la ley por su valor arquitectónico, las hay innovadoras, las hay cuidadas y las hay descuidadas, pero todas ellas están expuestas a mil y un problemas.

humedades fachadas

 

El agua es uno de los más peligrosos elementos que puede atacar a las construcciones, por lo que si no se dispone de un sistema que evite los daños que provoca, al final nos vamos a encontrar con serios problemas en cualquier edificio, ya sean públicos o privados. Una de las áreas que se van a ver afectadas de forma especialmente vistosa por los problemas de humedades es la fachada del edificio, creando inconvenientes estéticos que pueden derivar en problemas estructurales que pongan en peligro al edificio en su totalidad.

Las humedades en fachadas pueden ser evitadas, pero si nos encontramos con que ya es demasiado tarde para prevenirlas, todavía estaremos a tiempo ponerle remedio. Es probable que, si las humedades afectan a fachadas de edificios importantes, no seamos nosotros quienes pongamos remedio pero, si somos vecinos afectados, podremos dar la voz de alarma para que se pongan en marcha las medidas adecuadas, que deben pasar por que expertos en humedades analicen lo que ha sucedido y cómo ha sucedido, para poder solventarlo con la mayor precisión y garantías posibles.

Es importante que las fachadas estén libres de problemas de humedades. Las manchas que provoca la humedad son capaces de degradar el valor que tiene el propio edificio. En muchos casos, si estamos ante una fachada protegida, puede que incluso suponga un percance económico mayor.

Por supuesto, que los primeros síntomas sean solo estéticos no quiere decir que las humedades en fachadas no puedan evolucionar y provocarnos todavía más riesgos dentro de nuestra propia vivienda. A los daños estructurales que ya comentamos antes hay que añadirle la posibilidad de que las humedades afecten al interior de las habitaciones, llenando nuestros muebles (sofás, cortinas, cojines, armarios…) de agua y provocando daños irreparables en ellos. La presencia de humedades de este tipo puede derivar no solo en el deterioro de objetos sino también en posibles enfermedades, que llegan por culpa del moho y los ácaros, afectando sobre todo a los más vulnerables de la casa: niños, ancianos, enfermos con rinitis o alergias, así como mujeres embarazadas.

Solucionar las humedades en la fachada no es meramente un ejercicio de cuidado estético; cuidar cada una de las partes de una edificación garantiza que la vivienda vaya a ser lo más habitable posible. Cuidar cada uno de los elementos es, al final, cuidar el edificio entero.

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