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¿Cómo es tu vivienda ideal?

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Al pensar en comprarnos una casa, mudarnos con nuestra pareja o simplemente irnos a vivir solos son muchas las características que exigimos a la nueva vivienda. Exigencias en nuestra mente, ya que la realidad suele ser bastante peor. Seguramente todos queramos mudarnos a una casa con grandes ventanales, por los que la luz natural ilumine todas las habitaciones hasta que caiga el sol; con amplios espacios y materiales como la madera o la piedra que le den sofisticación manteniéndose intactos; además, claro está con vistas a la calle, para que en momentos de tensión, estrés o tranquilidad podamos asomarnos a la ventana o salir al balcón a regar algunas plantas o tomar aire fresco.

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Cada cual tendrá en la mente su casa ideal, los más afortunados estarán viviendo en ella; no obstante, la mayoría seguro que tiene algo que mejorar de la suya. Es cierto que al final son las personas que habitan en la vivienda las que hacen de ella un hogar, bien con elementos decorativos, recuerdos o simplemente momentos vividos entre sus paredes; pero no suficiente. Menos aun si, además de no cumplir los requisitos de nuestros sueños, surgen problemas. Vecinos molestos, avenidas que no duermen o servicios que desaparecen del barrio. Lamentablemente, poco podemos hacer ante estos inconvenientes. Pero hay otro tipo de problemas que pueden hacer de nuestra casa una pesadilla en lugar de un sueño y sí está en nuestra mano solucionarlos.

Es frecuente encontrar problemas de humedad en el hogar. Las actividades diarias, una mala impermeabilización o demasiada humedad acumulada en el terreno favorecen la aparición de humedades en la estructura del edificio que pueden acabar por amargarnos la vida en él. Un problema que comienza como una caries en una muela, poco a poco va estropeando el diente hasta que el dolor no cesa y tenemos que sacárnosla. La humedad comienza actuando silenciosamente y poco a poco va provocando daños hasta hacer, en el peor de los casos, imposible la convivencia con ella. Éste es, por ejemplo, cuando tenemos un bebé asmático y no logramos hacer desaparecer las humedades de su habitación.

Puede que nuestra casa tenga toda la luz del mundo y vistas al mejor jardín de la ciudad, pero si nuestra salud o la de nuestra familia se resienten, el sueño se torna pesadilla y la casa ideal en la casa de los horrores. En ese caso, de nada valen los lamentos, sino las soluciones eficaces. Es en ese momento cuando Murprotec puede ayudarte con sus tratamientos eficaces y soluciones duraderas para toda la vida. No hace falta mudarse, simplemente encontrar el remedio que vuelva a convertir el hogar en ese ideal que un día soñamos.

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