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Alergia, dermatitis y piezas de bisutería

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Cuando hablamos de alergias es frecuente pensar en las que derivan de la ingesta de alimentos, del pelo animal o las flores o los ácaros del polvo. De  la misma manera, se nos vienen a la cabeza estornudos, picor de garganta y ojos llorosos, malestar, dolor de cabeza y tos. Sin embargo, hay muchas otras alergias que poco, o nada, tienen que ver con estos síntomas y mucho menos aun con este origen. Hay alergias que se producen por contacto con sustancias o elementos que nos son perjudiciales, que provocan reacciones como el enrojecimiento de la parte de la piel con la que entra en contacto, la aparición de granitos o un picor difícilmente soportable. Nos referimos a la alergia al níquel.

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Este material es muy frecuente encontrarlo en pendientes o pulseras, aunque su presencia no se limita a la bisutería; el níquel también está presente en objetos que manejamos cotidianamente como utensilios de cocinas, tijeras, tijeras, llaves, anillos o hebillas de cinturón. Incluso hay elementos no metálicos en los que también se encuentra este material, pilar, pintura, detergente o teléfonos móviles, por ejemplo. No obstante, a pesar de que el níquel parezca difícil de esquivar en nuestro día a día, lo cierto es que puede esquivarse la alergia al mismo: basta con sustituir esta sustancia por acero inoxidable, platino, oro o plata.

La manifestación más frecuente de este tipo de alergias es la dermatitis, que normalmente afecta a las manos o a los lóbulos de las orejas, por contacto con las piezas continentes de níquel. En esta ocasión no estornudaremos, pero el picor de ojos, garganta y nariz se trasladará a esas zonas de la piel a las que afecte. Ahora bien, ¿cómo podemos confirmar que efectivamente tenemos alergia al níquel? Es fácil asegurarnos con la prueba del parche, ayudados de la sustancia que creemos que nos producen alergia. El parche se pone en la espalda durante dos días; cuando pasen las 48 horas se retiran y comprobamos si hay alguna reacción. 24 horas después lo revisamos, ya con la piel descubierta. Si de verdad fuéramos alérgicos nos saldría un eccema tras aplicar la sustancia sospechosa sobre la piel.

Una forma sencilla y sin riesgos de descartar o confirmar la alergia al níquel. Sin embargo, no tan fácil como los profesionales de Murprotec diagnostican si una vivienda sufre de humedad estructural o no. En su caso, no da tiempo ni a rascarnos, cuando ya han acabado descubierto el origen del problema y puesto solución a las humedades y todos sus síntomas.

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