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3 costumbres que ayudan a las humedades

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Nuestras costumbres diarias muchas veces nos vienen dadas por la educación o por la forma de hacer las cosas que siempre hemos visto. No nos solemos plantear lo bueno o malo de esas acciones, simplemente las llevamos a cabo porque “siempre se ha hecho así”.

Hemos visto muchas veces que las humedades se presentan y aparecen en casos dónde la ventilación, la iluminación o la temperatura son factores a tener en cuenta.

¿Y si te contáramos que algunas de las tareas cotidianas de tu día a día ayudan a la humedad a proliferar donde menos te lo esperas?

humedades en la ropa

Colgar ropa en el interior de tu hogar

Hay muchas veces que no nos queda otra opción que colgar la ropa en el interior de nuestra casa. Puede que fuera esté lloviendo o puede que no tengamos la suerte de contar con una terraza o patio donde tender nuestra ropa mojada.

La humedad de la colada recién hecha hace que la cantidad de agua en el aire incremente, haciendo mucho más posible la aparición de humedades si tendemos la ropa en un lugar poco ventilado, oscuro o donde hay corrientes de aire.

Por eso te recomendamos que si no tienes otra opción que colgar tu ropa en el interior, lo hagas en un lugar seco y bien iluminado, como por ejemplo cerca de una ventana o radiador.

Poner en el aire acondicionado a una temperatura muy baja

Es fácil que el agotador calor del verano, o de los días cálidos de primavera, nos empujen a poner el termostato en una temperatura inferior a los 20 grados. Nuestra sensación será placentera, pero debemos acordarnos de que las diferencias de temperaturas provocan la aparición de humedades por condensación.

Muchas veces no veremos esas humedades al instante, pero la diferencia de temperatura en lugares más alejados del chorro de aire, puede dar lugar a este tipo de problemas.

Recuerda utilizar tu aire acondicionado de manera eficiente: mantendrás las humedades a raya y , además, evitaras los molestos resfriados.

Ventilar en exceso

Siempre hay que ventilar bien las habitaciones para renovar el aire evitando así la proliferación de los ácaros y polvo, pero también hay que tener en cuenta que un exceso de ventilación crea corrientes de aire que originan diferencias de temperatura en las habitaciones de nuestras casas: escenario perfecto para las humedades.

Además las corrientes de aire ayudan a la propagación de los ácaros y esporas del moho, agravando casos de asma o resfriados comunes.

¡No hay costumbre mala, sino costumbre mal arraigada!

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